Amenaza europea contra nuestros productores locales
El desafío de competir en un escenario globalizado
Si bien Bolivia aún no se ha adherido al acuerdo comercial de la Unión Europea con la Comunidad Andina ni al pacto entre la UE y Mercosur (que podría entrar en vigor provisionalmente en 2026), los acuerdos vigentes como el Sistema de Preferencias Generalizadas Plus (GSP+) y proyectos de cooperación plantean tanto oportunidades como riesgos significativos para las pequeñas y medianas empresas (Pymes) bolivianas. La principal amenaza radica en la brecha de capacidades entre estas empresas locales y sus competidores europeos, que cuentan con mayor experiencia, tecnología y recursos para cumplir con los estándares internacionales.
Principales riesgos para las Pymes bolivianas
- Competencia desigual por precios y calidad: Las empresas europeas podrán acceder al mercado boliviano con aranceles reducidos o eliminados, especialmente en sectores como química, farmacéutica, textiles y tecnología de la comunicación. Con costos de producción optimizados y mayor escala, podrán ofrecer precios más bajos o productos de mayor calidad, presionando a las Pymes locales que ya enfrentan desafíos como la alta carga burocrática y la escasez de inversión en innovación.
- Exigencias regulatorias estrictas: La UE impone normas rigurosas en materia de inocuidad alimentaria, sostenibilidad y protección ambiental. Por ejemplo, el reglamento contra la deforestación restringe la entrada de productos como carne, café y soya que no demuestren proceder de áreas libres de tala ilegal, con requisitos retroactivos desde 2021. Las Pymes bolivianas, muchas de ellas con limitada capacidad de implementar sistemas de trazabilidad o prácticas sostenibles, podrían verse excluidas tanto del mercado europeo como del nacional si no logran adaptarse.
- Falta de acceso a tecnología y conocimientos: Aunque existen iniciativas como el proyecto Santa Cruz Distrito Zero, que transfiere prácticas de sostenibilidad desde España a Bolivia, la mayoría de las Pymes carece de recursos para invertir en modernización de procesos, investigación y desarrollo. Esto limita su capacidad para mejorar la eficiencia y la competitividad frente a empresas europeas que cuentan con apoyo estatal y privado en estas áreas.
- Concentración del mercado y desplazamiento: La llegada de productos europeos con mayor poder comercial podría llevar a la concentración del mercado en manos de grandes empresas o importadores, desplazando a las Pymes locales que no puedan ofrecer alternativas competitivas. En sectores como la industria manufacturera o el comercio minorista, esto podría reducir la diversidad empresarial y afectar el empleo generado por este sector.
Contexto boliviano: Entre el Estado y la iniciativa privada
Históricamente, la intervención estatal en la economía boliviana ha limitado el desarrollo de la iniciativa privada, con sectores estratégicos controlados por empresas públicas. Si bien el actual gobierno busca promover el libre mercado, las Pymes aún enfrentan barreras estructurales como la falta de acceso a crédito, la inestabilidad normativa y la baja cultura empresarial. En este escenario, la apertura comercial con Europa sin un apoyo adecuado podría profundizar la brecha entre las empresas locales y las extranjeras, en lugar de fomentar el crecimiento económico.
Una verdadera postura de derecha económica debería buscar equilibrar la apertura comercial con políticas que fortalezcan a las Pymes: reducir la burocracia, ofrecer incentivos fiscales para la innovación, mejorar la educación empresarial y facilitar el acceso a mercados internacionales mediante la simplificación de trámites. Por el contrario, mantener un modelo en el que el Estado sigue siendo el actor dominante en la economía podría limitar la capacidad de las Pymes para adaptarse a la competencia europea.
