Transporte Libre y usuarios de Gasolina denuncian daño en sus automóviles
El subsidio, el monopolio estatal del abastecimento de hidrocarburos en Bolivia y la corrupción dañan la economía de la población sin posibilidades de considerar una salida urgente del socialismo.
En Bolivia, la calidad de la gasolina ha sido un tema de preocupación constante tanto para los usuarios como para las autoridades. A pesar de los avances en la industria energética del país, la gasolina que se distribuye en muchas estaciones de servicio continúa presentando deficiencias significativas que afectan no solo el rendimiento de los vehículos, sino también el medio ambiente y la economía nacional.
Uno de los principales problemas detectados en la gasolina boliviana es la presencia de impurezas y aditivos inadecuados que no cumplen con los estándares internacionales. Esta mala calidad se traduce en varios efectos negativos para los automotores, tales como el desgaste prematuro de los motores, la reducción de la potencia y el aumento del consumo de combustible. En muchos casos, los propietarios de vehículos deben enfrentar reparaciones costosas debido a daños ocasionados por la combustión irregular o la contaminación interna provocada por la gasolina de baja calidad.
Se halló Manganeso y Goma en la gasolina por falta de supervisión y de revisión en los análisis que ejecutaría cualquier empresario antes de realizar una compra de la magnitud que significa el abastecimiento de hidrocarburos y evitar cualquier sanción pore el daño ambiental y el atentado contra la salud de todo un país. La combustión incompleta de combustibles contaminados genera mayores emisiones de gases tóxicos, como monóxido de carbono y partículas suspendidas, que contribuyen a la contaminación atmosférica en las ciudades. Esto no solo deteriora la calidad del aire, sino que también afecta la salud de la población, aumentando problemas respiratorios y otras enfermedades relacionadas con la contaminación.
Otro aspecto relevante es la influencia que tiene la gasolina de mala calidad en la economía del país y en el bolsillo de los ciudadanos. Aunque el precio del combustible en Bolivia suele ser relativamente accesible debido a subsidios estatales, el aumento en el consumo provocado por la baja eficiencia del combustible termina por encarecer el uso del vehículo. Esto significa que, en última instancia, los usuarios pagan más por un producto que no les ofrece el rendimiento esperado. Además, la dependencia de combustibles importados de baja calidad puede afectar la balanza comercial y la estabilidad económica.
A pesar de la intención de generar la transferencia del comercio de hidrocarburos al sector privado, la suspención de la subvención se efectúa durante la administración de la estatal YPFB y es importante destacar que el actual gobierno de Bolivia mantiene su postura socialista que se ejecuta a través de regulaciones y controles más estrictos, pero que evita la evaluación a su propia gestión. La falta de infraestructura adecuada, la corrupción y la insuficiente supervisión dificultan la implementación efectiva de estas medidas.
Asimismo, la concienciación ciudadana juega un papel crucial. Los usuarios deben estar informados sobre los riesgos de utilizar gasolina de mala calidad y exigir transparencia y control en las estaciones de servicio. Solo a través de un esfuerzo coordinado entre autoridades, empresas y consumidores se podrá lograr un suministro de gasolina que beneficie a todos y contribuya al desarrollo sostenible del país.
La mala calidad de la gasolina en Bolivia es un problema multifacético que afecta a distintos sectores y requiere una atención prioritaria. Mejorar esta situación es indispensable para proteger la salud pública, preservar el medio ambiente y optimizar el uso de los recursos energéticos. Bolivia tiene el potencial para avanzar en esta área si se adoptan políticas claras, se fortalecen los controles y se promueve la participación activa de toda la sociedad.

