Mariana Cajías. Escritora pro-Vida
Esta pregunta se ha repetido en innumerables podcasts, entrevistas, debates y un sin fin de etcéteras.
Si le consultas a una feminista, te dirá que sí son útiles y sobre todo, es necesario. Si le consultas a alguien de derecha, te dirá que es un absurdo y que solo sirve para parasitar del Estado sin tener una pizca de meritocracia.
Entonces, ¿cuál es la respuesta imparcial?
En principio veamos cuando se inicia las cuotas de género en Bolivia.
Su incorporación al escenario político boliviano se ha dado de manera progresiva y gradual. Empezó en marzo de 1997 cuando se aprobó la Ley de cuotas que obligaba a los partidos políticos a incluir al menos 30% de cuota en sus listas electorales.
El reforzamiento normativo sucedió en 1999 con la Ley de Partidos Políticos a garantizar el 30% de participación de las mujeres no solo en candidaturas, sino también en niveles de dirección. Más adelante, en 2004, que ya por ese entonces, a nivel cultural, el mundo ya iniciaba con programas y series denominados woke o progresistas.
En nuestro país Bolivia, la Ley de Agrupaciones Ciudadanas y Pueblos Indígenas (2004) elevó la cuota a 50 % para mujeres en candidaturas a cargos de representación popular, incorporando el principio de alternancia entre hombres y mujeres en las listas.
En la nueva Constitución Política del Estado (2009), durante el gobierno de Evo Morales, se consolidó la participación igualitaria entre mujeres y hombres.
En 2010, con la Ley del Órgano Electoral Plurinacional y la Ley del Régimen Electoral, se estableció 50 % mujeres y hombres con alternancia obligatoria en las listas de candidatos de las elecciones nacionales. La paridad se aplicó por primera vez en las elecciones generales de 2014.
¿Las mujeres debemos participar en política?
Claro que sí, pero siempre y cuando esa inclusión no sea forzada, ni responda únicamente al cumplimiento de cupos o al llenado de listas. Las mujeres que ingresen a la arena política deben contar con preparación académica y formación sólida. En nuestro medio vemos muchas mujeres participando, pero pocas destacan por su profesionalismo. Algunas han alcanzado visibilidad gracias a polémicas, a canales de YouTube o al activismo, sin necesariamente contar con la capacidad requerida para gobernar un país.
Las cuotas de género son innecesarias y muchas veces, muy perjudiciales. Necesitamos gente preparada, sea hombre o mujer.
