Mariana Cajías. Escritora pro-Vida
Los tiempos han cambiado. Innegablemente hoy existen muchas más oportunidades que años atrás, tanto para mujeres como para hombres.
Tenemos un abanico de opciones para trazar nuestro propio camino y vislumbrar el futuro que queremos construir.
El internet nos ha conectado a nivel mundial; podemos conocer otras culturas y comprender que somos apenas una gota en el océano.
Hoy ya no se pueden poner excusas para aprender algo nuevo o para mejorar determinadas habilidades. Podemos florecer desde donde estemos. Por estas razones, las declaraciones de Durby Blanco, directora de Igualdad de Oportunidades, resultan desastrosas.
1. Desenmascaran abiertamente lo que muchas personas critican del feminismo actual.
Ella, siendo una feminista radical identificada con el pañuelo verde, afirma que no ha podido ser madre y profesional al mismo tiempo, pese a tener 32 años.
2. Dejando de lado el sentimentalismo, tener un hijo no es fácil en absoluto. No solo implica un gran esfuerzo físico y económico para criarlo, sino que además el cuerpo de la mujer entrega todo de sí para formar una nueva vida.
Se trata de un sacrificio enorme y profundamente desinteresado por parte de la mujer. Esa es, precisamente, la razón principal de la molestia que generaron sus declaraciones, pues dan a entender que los hijos son una carga, un estorbo, un estancamiento o una pérdida de tiempo.
Si la madre de Blanco hubiera pensado de esa manera, ella no estaría donde está hoy.
Sin duda, su forma de referirse a las mujeres que son madres que estudian y/o trabajan, transmite desprecio, menosprecio y desvalorización hacia el esfuerzo que cada día realizan miles de mujeres bolivianas para salir adelante en un país que intenta recomponerse.
3. Blanco puede hacer lo que quiera con su vida; de hecho, es conocida por ser una activista radical a favor del aborto. Sin embargo, al asumir como funcionaria pública —y nada menos que en una oficina que se supone debe promover oportunidades para todos de manera igualitaria— deja ver que considera su forma de vivir como la correcta, mientras que la de muchas otras mujeres sería incompatible con alcanzar sus objetivos.
4. Hoy las mujeres, madres o no, contamos con mucha ayuda de la tecnología. Mantener un hogar es ahora muchísimo más fácil gracias a las lavadoras, microondas, heladeras, entre otros electrodomésticos.
Podemos organizarnos mucho mejor. Por ejemplo, en los años 80 no existían los pañales desechables, ni tampoco las incontables guarderías que hoy existen y que incluso reciben a recién nacidos.
También contamos con niñeras a domicilio, lo que permite que el cuidado de los pequeños no recaiga necesariamente en otros familiares. Tenemos muchas herramientas que facilitan llevar adelante un hogar y, al mismo tiempo, desarrollar una profesión. Además, hoy existen muchísimas opciones en el mercado, con productos al alcance de prácticamente cualquier bolsillo.
5. Algunas dicen: “ser madre por elección, no por obligación”.
Bueno, si vas a tener relaciones sexuales, no esperes que nazca una sandía o que nunca haya consecuencias. Hay que hacerse responsable de los propios actos.
Podemos encontrar un sinfín de historias de mujeres que, siendo muy jóvenes, quedaron embarazadas, asumieron su responsabilidad y, pese a los señalamientos, críticas y condenas, salieron adelante no solo por ellas, sino también por sus hijos.
6. En la Roma antigua, solo los nobles y las personas con gran preparación académica e intelectual podían participar en la política.
Hoy ya no es así. Cualquiera puede acceder a un cargo político. Pero si es de ese modo, al menos exijamos que no sean personas adoctrinadas por su ideología. Que no lleven pañuelos partidarios y que la única bandera con la que se arropen sea la de Bolivia 🇧🇴.
7. No necesitamos conocer sus penas personales. Necesitamos respuestas y soluciones a la falta de trabajo y a los altos niveles de violencia contra niños, mujeres, hombres y ancianos.
8. Y lo mínimo que podrían ofrecernos es honestidad, no disculpas leídas desde un teleprompter.
