Luis Alejandro Sellis Z.
Las recientes movilizaciones en Bolivia contra la eliminación de subsidios a los combustibles han paralizado carreteras y generado tensión social. El Gobierno, tras décadas de sostener precios artificialmente bajos, enfrenta ahora la resistencia de sectores que se acostumbraron a depender de la intervención estatal.
El enfoque libertario subraya que los subsidios son una ilusión: crean dependencia, distorsionan el mercado y terminan beneficiando más a grupos privilegiados que a los ciudadanos comunes. Al mantener precios irreales, el Estado impide que el mercado refleje la verdadera escasez y valor de los recursos, fomentando el despilfarro y la corrupción.
La salida no está en nuevos controles ni en ajustes parciales, sino en liberar el mercado energético, permitiendo que los precios se regulen por oferta y demanda. Esto incentivaría la eficiencia, la innovación y la búsqueda de alternativas energéticas más sostenibles. La libertad económica es la única vía para romper el ciclo de dependencia y protestas que hoy sacude al país.
