Rodrigo Paz en la CAF
El viaje de Rodrigo Paz para participar en el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026, organizado por la Corporación Andina de Fomento (CAF), ha generado expectativas en torno al denominado Bolivia Day. En ese espacio, Paz anunció que hablará sobre la capacidad de inversión en el país. Sin embargo, la viabilidad de ese discurso es cuestionable, dado el contexto político y económico que atraviesa Bolivia.
Si bien el país ya no cuenta con un gobierno abiertamente socialista, el progresismo que lo reemplaza —una izquierda leve y tibia— se ha limitado a vender la figura de “seguridad jurídica” como atractivo para los inversores. El problema es que esa seguridad resulta endeble en un escenario donde el propio presidente fue derrotado en sus decretos tras las movilizaciones organizadas por la Central Obrera Boliviana (COB). La presión de grupos de izquierda sobre el Ejecutivo demuestra que las reglas pueden cambiar de la noche a la mañana, lo que genera desconfianza en los potenciales inversionistas.
La seguridad jurídica es apenas uno de los factores que determinan la atracción de capitales. Según el Índice de Libertad Económica, existen otras variables que resultan decisivas, algunas de ellas:
- Derechos de propiedad, que garantizan que las inversiones no serán expropiadas ni vulneradas.
- Eficiencia judicial, que asegura que los contratos se cumplan y las disputas se resuelvan con imparcialidad.
- Libertad fiscal, vinculada a la carga impositiva y la transparencia en el uso de los recursos públicos.
- Libertad comercial, que mide la apertura a exportaciones e importaciones sin trabas excesivas.
- Libertad monetaria, relacionada con la estabilidad de precios y la ausencia de controles cambiarios rígidos.
En Bolivia, muchas de estas variables se encuentran debilitadas. Las exportaciones siguen reguladas y con bajos volúmenes, el tipo de cambio perjudica la competitividad, y la presión sindical y política sobre el gobierno limita la estabilidad institucional. A ello se suma un sistema judicial cuestionado y una burocracia que desalienta la inversión extranjera directa.
El discurso de Rodrigo Paz en el Bolivia Day intentará mostrar al país como un destino atractivo para el capital internacional. No obstante, mientras las condiciones estructurales no cambien, la promesa de inversión seguirá siendo más un ejercicio retórico que una realidad tangible. La confianza de los inversores no se construye con discursos, sino con instituciones sólidas, reglas claras y un entorno económico que garantice estabilidad y crecimiento.
