El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, envió un mensaje directo a los manifestantes iraníes, alentándolos a intensificar su lucha contra el régimen. En su declaración, Trump afirmó que “la ayuda está en camino” y llamó a los ciudadanos a “tomar el control de sus instituciones”, en referencia a estructuras estatales dominadas por el aparato clerical, represivo y militar.
El mensaje se produjo en el contexto de una serie de protestas masivas en Irán, desencadenadas por el descontento social, económico y político. Las manifestaciones, que se extendieron por varias ciudades, fueron reprimidas con fuerza por las autoridades, lo que generó condena internacional y preocupación por las violaciones a los derechos humanos.
Trump también criticó duramente al liderazgo iraní, acusándolo de corrupción, represión y de haber traicionado al pueblo. Según el artículo, el mandatario estadounidense expresó su solidaridad con los manifestantes y reiteró su compromiso de aplicar sanciones severas contra el régimen por lo cual, anunció un arancel del 25% a los países que mantengan relaciones comerciales con Irán y advirtió sobre la posibilidad de una acción militar, así como de presionar a otros países para que cesen sus relaciones comerciales con Teherán.
El artículo destaca que este tipo de declaraciones refuerzan la postura confrontativa de Washington hacia Irán, en línea con la política de “máxima presión” que ha caracterizado la administración Trump. Sin embargo, también señala que el impacto real de estas palabras sobre el terreno es incierto, dado el control férreo del régimen sobre los medios, las comunicaciones y las fuerzas de seguridad.