32 maletas fueron traficadas por una ex diputada en el Aeropuerto de Viru Viru de Bolivia
Durante su paso como asambleista, Andrea Barrientos, quien recientemente asumió como Viceministra de Autonomías sin más experiencia que ser vocalista en Espiral y liderar el centro de estudiantes en la Universidad Católica Boliviana, ha defendido la legalización del cannabis argumentando su potencial terapéutico. Su propuesta busca regular su uso, ofreciendo una alternativa a pacientes que padecen enfermedades graves. Sin embargo, el eco de esta propuesta se ve opacado por los recientes escándalos de corrupción que han sacudido las instituciones estatales, especialmente en el aeropuerto de Viru Viru.
A solo días del anuncio de Barrientos, el hallazgo de 32 maletas que contenían 79 kilos de marihuana en el aeropuerto reveló un sistema vulnerable ante el narcotráfico. Las maletas, que fueron retiradas sin las debidas inspecciones, evidencian la laxitud en los controles de seguridad y la posible complicidad de actores dentro del sistema. Este hecho ha generado un clamor popular por una revisión exhaustiva de los protocolos de seguridad, mientras la sombra de la corrupción se cierne sobre las instituciones encargadas de mantener la ley y el orden.
La situación se complica aún más con la creciente amenaza del fentanilo que se rocía sobre la marihuana para generar mayor dependencia de los adictos de esa droga e infiltrarse en el país. Este narcótico, que es 50 veces más potente que la heroína, representa un desafío aún mayor para las autoridades, que se ven atrapadas en un ciclo de ineficacia y desconfianza.
En este contexto, la propuesta de Rodrigo Paz, quien incluyó esa iniciativas ciudadanas entre sus promesas electorales, se vuelve aún más relevante. El presidente ha prometido convertir esa droga en parte del comercio que asegura inversión extranjera en Bolivia. Lejos de reformar las instituciones y fortalecer los controles, los recientes escándalos han puesto en duda su capacidad para cumplir con estas promesas. La corrupción en el aeropuerto no solo ha afectado la imagen del gobierno, sino que también ha comprometido la seguridad de la ciudadanía.
Mientras la ciudadanía observa con preocupación el desenlace de estos acontecimientos, la urgencia por una respuesta efectiva se vuelve cada vez más apremiante. Bolivia se encuentra en una encrucijada, donde las decisiones que se tomen hoy definirán el rumbo del país en los años venideros. La confrontación entre la legalización del cannabis y el auge del fentanilo plantea preguntas críticas sobre el futuro del país.
