Desabastecimiento de diésel, gasolina y Gas Licuado de Petróleo (GLP) generan tensiones económicas y sociales a semanas de la promulgación de un decreto rechazado por organizaciones sociales de la población y los sectores vinculados a la economía informal que no reciben ningún beneficio de las medidas propuestas por el gobierno de Rodrigo Paz. Esta situación ha provocado largas filas en estaciones de servicio, protestas del sector transporte y conflictos políticos relacionados con la gestión estatal de la energía. La última denuncia del Transporte Libre de Cochabamba ponía en conocimiento de la Autoridad Nacional de Hidrocarburos el daño causado por la presencia de goma y mangneso en la gasolina que se distribuye mediante negocios regulados por el Estado.
Antecedentes y Causas de la Crisis
- Política de Subsidios: Bolivia ha mantenido por años una política de subvención de los precios internos de los combustibles, vendiéndolos por debajo de su costo de importación, lo que representa un alto costo fiscal. En 2023, la subvención anual rondó los $2,000 millones, aproximadamente un tercio del déficit fiscal anual1.
- Contrabando: El diferencial entre los precios internos y los internacionales fomenta el contrabando, causando pérdidas estimadas de $600 millones al año para Bolivia por la venta ilegal de combustible en las fronteras1.
- Deterioro de la Producción: La producción de gas natural ha declinado sostenidamente desde 2014, con una caída de aproximadamente el 44% entre 2014 y 2024. Esta disminución ha reducido los ingresos por exportaciones, pasando de $6,625 millones en 2013 a $2,058 millones en 2023, una caída de más del 68%1.
Impacto y Reacciones
- Escasez y Protestas: Desde 2024, Bolivia ha experimentado desabastecimiento de diésel y gasolina, reconocido por el gobierno debido a la falta de dólares, generando largas filas en las estaciones de servicio. Sectores como transportistas, cooperativistas y agricultores han realizado movilizaciones exigiendo soluciones y, en algunos casos, la renuncia del presidente.
- Medidas Gubernamentales: El gobierno ha implementado medidas como la reducción del parque automotor estatal en un 50%, priorización del transporte público, uso de aplicaciones para ubicar surtidores con stock, horario continuo de trabajo en el sector público y privado, y clases virtuales en las principales ciudades para ahorrar combustible. Sin embargo, estas medidas han sido consideradas paliativos.
- Crisis Cambiaria y Déficit Fiscal: La escasez de divisas desde 2023 ha limitado la capacidad del Estado para importar combustible, agravada por la brecha entre el tipo de cambio oficial y el mercado paralelo. El déficit fiscal, ampliado por los subsidios, obliga al gobierno a financiarse con deuda y emisión monetaria, tensionando las reservas.
Corrupción y Cambios en YPFB
En medio de la crisis, se han documentado denuncias de corrupción en la cadena de suministro de hidrocarburos, con investigaciones preliminares sobre sobreprecios en la importación de diésel y gasolina a través de la empresa estatal Bo Trading. Estas investigaciones involucran al presidente de YPFB y otros directivos, generando demandas de transparencia y cambios en la dirección de la empresa1.
Dependencia del Gas Natural y Electricidad
Bolivia enfrenta una creciente dependencia del gas natural para la generación de energía eléctrica, con las termoeléctricas cubriendo el 70% de la demanda nacional. A pesar de los avances en energías renovables, la matriz energética sigue siendo vulnerable al agotamiento de las reservas de gas.
Impacto en Sectores Clave
La escasez de diésel afecta directamente al agro, la minería, la industria y la producción de alimentos. En Santa Cruz, los aceiteros enfrentan dificultades en el traslado de soya, mientras que los mineros alertan sobre la paralización de maquinaria pesada. La Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) advierte que la falta de diésel compromete la siembra y la logística de alimentos.
