Teherán, 13 de enero — La cifra de muertos por las protestas nacionales en Irán habría superado los 2.000, según reportes de la Human Rights Activists News Agency, con sede en Estados Unidos. La organización, que se apoya en una red de colaboradores para verificar los datos, alertó sobre una escalada de violencia sin precedentes desde el estallido de las manifestaciones.
El 28 de diciembre, cuando el Gran Bazar de Teherán se convirtió en epicentro de enfrentamientos, las autoridades iraníes cortaron las comunicaciones y bloquearon el acceso a internet, lo que impidió a medios internacionales como The Associated Press verificar de forma independiente la extensión de las protestas en todo el país.
Los registros de organizaciones de derechos humanos indican al menos 1.847 manifestantes muertos y 135 fallecidos vinculados al aparato estatal, entre ellos nueve niños y nueve civiles. Testigos anónimos describieron escenas de represión en el centro de Teherán, con presencia de policías antidisturbios, miembros de la Guardia Revolucionaria —incluido el grupo paramilitar Basij— y agentes de seguridad vestidos de civil. Se reportaron edificios incendiados y cajeros automáticos destruidos.
Las autoridades iraníes habrían detenido a más de 10.700 personas en un lapso de dos semanas. El fiscal general advirtió que los manifestantes podrían ser considerados “enemigos de Dios”, una calificación que en el sistema judicial iraní puede conllevar penas severas. Por su parte, la televisión estatal anunció que se ofrecerían servicios mortuorios gratuitos.
La situación en Irán continúa siendo crítica, con denuncias de represión masiva, censura informativa y una creciente presión internacional.