Decreto Supremo 5534 y 5517
El presidente Rodrigo Paz firmó el Decreto Supremo 5534, que congela el precio de la garrafa de GLP en Bs 22,50 y autoriza al Ministerio de Economía a emitir notas de crédito fiscal a favor de YPFB para mantener una subvención temporal de hasta seis meses. Es la enésima medida de “emergencia” en menos de dos meses y la más clara demostración de que, desde que asumió la Presidencia, el gobierno no ha ejecutado ajustes serios.

Cuando Paz tomó posesión, la única decisión de calado fue mover el precio de la subvención de los hidrocarburos alta a una subvención más baja, ya que volvió a congelar el precio a uno más alto tomar en cuenta que los precios del petróleo oscilan a lo largo del tiempo y están a la tendencia de subir más. Nada más. Tampoco hubo liberalización real del dólar, no hubo shock de confianza, no hubo un paquete integral que rompiera con el modelo heredado.

Se limitó a declarar emergencia (DS 5503 de diciembre), luego a corregirla con el DS 5517 después de las protestas, y ahora, con el DS 5534, retrocede parcialmente en el único subsidio que había dejado intacto. El resultado es predecible y peligroso: se mantiene una pequeña subvención residual al GLP y a los hidrocarburos porque “no se puede afectar al consumidor” en su visión. Pero los precios internacionales del petróleo, según todos los pronósticos, seguirán subiendo en 2026.
Esa “pequeña” subvención se convertirá pronto en un drenaje fiscal insostenible que volverá a presionar las reservas y el tipo de cambio. Los aranceles son otro capítulo de demora injustificada. En diciembre de 2025, el DS 5503 incluyó la eliminación de aranceles a repuestos, tecnología y muchas importaciones. Era una medida obvia, reclamada por el sector privado desde hace años pero dejó el arancel en hidrocarburos que igualmente influían el precio de la gasolina y el Diese. ¿Por qué no se aplicó desde el primer día de gobierno? ¿Cuántos meses de, pérdida de competitividad y encarecimiento artificial se generaron por esa inacción? Y las inversiones privadas… el gran fantasma.
Hasta hoy, los flujos reales brillan por su ausencia. Los empresarios ven decretos de emergencia cada 15 días, ven aranceles que se eliminan tarde y ven un Estado que sigue interviniendo más que facilitando. Nadie arriesga capital serio en un país que declara crisis permanente pero no termina de soltar amarras. El DS 5534 y el DS 5517 es, en esencia, el reconocimiento oficial de que el ajuste anunciado en diciembre fue incompleto e insostenible..Rodrigo Paz heredó una crisis terminal.
En lugar de enfrentarla con decisiones quirúrgicas y oportunas, ha optado por parches negociados, prórrogas y medidas a medias. Mover el precio fijo, mantener un subsidio residual al GLP y a los hidrocarburos, eliminar aranceles con retraso y prometer inversiones que no aterrizan desde diciembre no es “gestionar la transición”. Es patear la lata un poco más lejos, con el riesgo de que el próximo salto del petróleo o la próxima protesta termine por estallar todo. El tiempo de los decretos de emergencia administrando el declive se agotó.
Bolivia necesita ajustes reales, no más prórrogas disfrazadas de protección social.
