Donald Trump - Conflicto con Irán
Ahora, en su segundo período presidencial, Trump busca renegociar un acuerdo más estricto, argumentando que Irán ha continuado enriqueciendo uranio a niveles cercanos a los necesarios para armas nucleares y apoyando a grupos proxy en conflictos regionales, como en Gaza y Yemen.
Asimismo, Irán enfrenta una crisis interna marcada por protestas masivas y una represión violenta por parte del régimen liderado por el Líder Supremo, el Ayatolá Ali Khamenei. Estas protestas, que comenzaron a finales de diciembre de 2025 debido a la crisis económica, hiperinflación y desigualdades, han escalado a niveles sin precedentes, con miles de muertes reportadas. Algunos activistas y organizaciones internacionales han calificado la respuesta del gobierno como un “genocidio” o crímenes contra la humanidad,
Durante la reunión inaugural de la “Junta de Paz” (Board of Peace), un nuevo foro creado por la administración Trump para discutir conflictos globales, el presidente afirmó: “Tal vez hagamos un acuerdo. Lo descubrirán en los próximos 10 días probablemente”. Más tarde, a bordo del Air Force One, aclaró que “10 a 15 días sería suficiente tiempo, pretty much maximum”. Esta ventana temporal se presenta como la “última oportunidad” para Teherán de evitar consecuencias graves, que expertos interpretan como posibles ataques militares.
Paralelamente, el Pentágono ha confirmado el envío de un segundo portaaviones a la región, lo que incrementa la presencia militar estadounidense y señala una preparación para escenarios de confrontación. Analistas señalan que este ultimátum podría ser una táctica para ganar tiempo mientras se posicionan fuerzas, aunque Trump insiste en que prefiere la diplomacia.
Irán ha respondido con dureza, advirtiendo que cualquier agresión estadounidense provocaría una “crisis” y retaliaciones contra bases militares de EE.UU. en la región. El Ministerio de Relaciones Exteriores iraní calificó el ultimátum como “chantaje” y reiteró que no negociará bajo presión, exigiendo el levantamiento de sanciones previas. Rusia, aliada de Irán, ha expresado preocupación por la escalada, instando a ambas partes a dialogar para evitar un conflicto mayor. Desde Europa, la Unión Europea ha llamado a la moderación, recordando que el JCPOA original, aunque imperfecto, evitó una carrera armamentista nuclear.
Este ultimátum representa un punto de inflexión en las relaciones EE.UU.-Irán, que han estado marcadas por sanciones, ciberataques y enfrentamientos indirectos a través de proxies. Si Irán no cede, expertos como los de Axios sugieren que Trump podría optar por strikes limitados contra instalaciones nucleares, similar a lo considerado en su primer mandato. Esto podría desestabilizar aún más Oriente Medio, afectando precios del petróleo y rutas comerciales globales.
Por otro lado, un acuerdo exitoso podría ser un triunfo diplomático para Trump, alineándose con su promesa de “paz a través de la fuerza”. Sin embargo, críticos argumentan que el plazo es irrealista y podría forzar una escalada innecesaria. A medida que el reloj avanza, el mundo observa con atención. El plazo expira alrededor del 5-10 de marzo de 2026, y las próximas semanas serán cruciales para determinar si prevalece la diplomacia o el conflicto.
